«Como reparamos los errores de nuestros antepasados»
Domingo 15 a las 13:00 en ESPACIO «AIRE»
Los legados familiares invisibles, así como las fidelidades, los secretos guardados y sobre todo, no expresados de nuestros ancestros, todo esto es inconsciente, evidencian la relación que existe en la transmisión involuntaria e inconsciente, de formas de ser, esto es, bueno, violento, tímido o la capacidad de hacer sufrir. También de un síntoma, una enfermedad, o una fobia o manía. A menudo es el resultado de duelos no realizados o traumas no expresados o no contados.
Todo aquello que no se expresa conscientemente al exterior queda inconscientemente impreso en el interior y, el cuerpo o mi mente, tarde o temprano, lo expresará con dolor, porque faltaron las palabras para expresarlo.
Hoy existen datos científicos objetivos que constatan que este hecho se puede constatar a través de la “psicogenealogía” el “transgeneracional”, sobre varias generaciones.
La biblia dice “los padres comieron las uvas verdes y los hijos han sufrido, tres o cuatro generaciones, de acidez en los dientes.”
La terapeútica consiste en encontrar la posibilidad de hablar de todo ello, entonces los males se convierten a menudo en palabras y lágrimas y la enfermedad y la mala racha por fin cesa. Tenemos que encontrar a quién contárselo, alguien que nos escuche, nos entienda, que ayude a desembarazarse de tal peso y permita una liberación (catarsis) y su cicatrización.
Aun cuando la teoría de la transmisión entre generaciones (intergeneracional consciente y transgeneracional inconsciente) no ha sido aún aclarada del todo, numerosos médicos y terapeutas la constatan y trabajan con ella. Dichos profesionales intervienen en campos tan diversos como la psiquiatría o la psicoterapia de adultos y de niños, haciendo desaparecer las pesadillas o ciertos tipos de asmas, incluso diarreas gravísimas (enfermedad de Crohn) o estreñimientos graves (hay cirujanos que han puesto en evidencia la relación entre el abuso sexual y el estreñimiento). Y todavía hay muchas otras formas de legados familiares invisibles con aspecto de enfermedades, accidentes, episodios psicóticos u otros, tantas como maneras de señalar la fragilidad de un aniversario, de los duelos no realizados, o de los traumas no asimilados, no verbalizados o no metabolizados.